Un potente terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur de Filipinas, dejando al menos 38 personas fallecidas, más de 470 heridos y miles de damnificados, según los últimos informes de las autoridades filipinas. El sismo tuvo su epicentro frente a la costa de la isla de Mindanao, una de las regiones más pobladas del país, y provocó el colapso de edificios, daños en carreteras y extensos cortes de energía.
Las ciudades de General Santos y Sarangani figuran entre las más afectadas por el movimiento telúrico. Equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros de viviendas, centros comerciales y otras estructuras que sufrieron daños severos. Las autoridades también reportaron la desaparición de varias personas y advirtieron que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las labores de búsqueda.
El terremoto generó además una alerta de tsunami para varias zonas costeras de Filipinas y países vecinos como Indonesia y Malasia. Aunque la advertencia fue posteriormente cancelada, se registraron olas de más de un metro en algunas áreas costeras, obligando a evacuar a miles de residentes hacia zonas seguras.

El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., ordenó la movilización inmediata de las agencias de emergencia y aseguró que los centros de evacuación continúan operando para atender a los afectados. Las autoridades también suspendieron las clases en varias provincias mientras se evalúan los daños ocasionados por el fenómeno.
Filipinas se encuentra dentro del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta. El terremoto de Mindanao ya es considerado uno de los desastres naturales más mortales registrados en el país durante 2026 y ha dejado a decenas de miles de personas desplazadas, mientras continúan las tareas de rescate y recuperación.








