La administración federal continúa impulsando proyectos estratégicos en energía, incluyendo inversiones en tecnologías emergentes como nuclear avanzada y energías limpias.

El enfoque apunta a reducir la dependencia de combustibles tradicionales y fortalecer la seguridad energética del país frente a un entorno internacional incierto.
Expertos consideran que este giro responde tanto a necesidades económicas como a compromisos climáticos.








