La utopía animal del difunto Pablo Escobar, uno de los más sanguinarios jefes del narcotráfico en Colombia, terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla ecológica. Este lunes, el Gobierno de Colombia oficializó una de las decisiones más complejas y debatidas en materia de biodiversidad: la autorización para aplicar la eutanasia a 80 hipopótamos que pertenecieron al capo narco.

Los animales viven en los alrededores de la llamada Hacienda Nápoles, un predio rural ubicado en Puerto Triunfo, departamento de Antioquia, que perteneció a Escobar y hoy está dedicado a actividades turísticas. La presencia de cerca de 160 de estos gigantes africanos en el corazón de Colombia no es un accidente de la naturaleza, sino el resultado de la excentricidad y el poder desmedido del narcotráfico en los años 80, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Irene Vélez, ministra encargada de Ambiente y Desarrollo Sostenible, explicó que tomaron la medida de autorizar la eutanasia de 80 de estos ejemplares debido al crecimiento descontrolado de esta especie invasora en la cuenca del río Magdalena.








