Redacción Deportes (EE.UU.), 13 may (EFE).- Los Golden State Warriors están de vuelta. Tras dos años sin jugar los playoffs, el equipo de Stephen Curry y Klay Thompson pisó el acelerador en el último cuarto para derrotar este viernes a los Memphis Grizzlies (110-96) y meterse en la final de la Conferencia Oeste (4-2).

Los vencedores de tres anillos (2015, 2017 y 2018) habían sufrido un calvario de lesiones en los últimos años.

Pero ya con sus tres pilares en la pista (Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green), los Warriors han recuperado ese baloncesto espectacular y arrollador que causó sensación en la NBA.

No lo tuvieron fácil ante unos Grizzlies extenuantes y combativos hasta la última gota de sudor pese a que jugaron por tercer partido seguido sin su estrella, Ja Morant.

Al final, un soberbio 32-19 de los Warriors en el último cuarto rindió a estos jóvenes, descarados y admirables Grizzlies.

Klay Thompson, con 30 puntos (8 de 14 en triples) y 8 rebotes, fue el sostén de los Warriors hasta que en desenlace despertó Curry, que metió 12 puntos en el último cuarto y acabó el duelo con 29 puntos y 7 rebotes.

En un partido tan fiero y áspero resultaron asimismo fundamentales Draymond Green (14 puntos, 15 rebotes y 8 asistencias), Andrew Wiggins (10 puntos en el último parcial) y Kevon Looney (22 rebotes, 11 de ellos ofensivos).

Dillon Brooks (30 puntos) y Desmond Bane (25 puntos y 7 rebotes) lideraron a unos Grizzlies que perdieron el encuentro en el rebote (44 por 70 de los Warriors).

Los de San Francisco, todavía sin su entrenador Steve Kerr por coronavirus, se medirán al ganador de la semifinal entre Phoenix Suns y Dallas Mavericks, que se decidirá el domingo en el séptimo partido.

VENDAVAL FINAL

Tras el descalabro del quinto encuentro (134-95), los Warriors tenían deberes por delante.

A ello se puso de inmediato Thompson, que acabó con 11 puntos el primer parcial y que encabezó una solvente presentación local.

No se asustaron los Grizzlies, que contaron con un excelente Brooks (12 puntos en el primer cuarto), pero el 7 de 13 en triples de los Warriors fue demasiada pólvora en el cuarto inicial (30-26).

El partido entró en una fase loca en el segundo cuarto.

Cuando parecía que Thompson, con dos triples más (5 de 7 en la primera mitad), cogía carrerilla para una estampida de las suyas, los Grizzlies dieron un golpe en la mesa.

Imponiendo su capacidad atlética e intimidatoria en defensa y con Brooks y Jackson Jr. marcando el ritmo de manera incesante en ataque, Memphis logró un asombroso parcial de 0-14 para darle la vuelta al marcador (44-51 con 4.26 para el descanso).

Los Warriors no daban una y se mostraban sorprendentemente descuidados, tanto que perdieron 12 balones en la primera mitad.

Sin embargo, un arreón en esos últimos cuatro minutos, con Curry aprovechando un momento flojo de Memphis, le dio a los Warriors la ventaja en la primera mitad (53-51) tras un parcial de 9-0.

Más intenso que brillante, el partido llegó al descanso con un pobre 35 % de acierto para ambos equipos.

Sin que ningún conjunto lograr controlar el encuentro, el tercer cuarto arrancó con un excitante toma y daca: Thompson golpeó en los Warriors con 8 puntos seguidos y los Grizzlies se refugiaron en la inspiración de Bane.

Los Warriors arrastraban los mismos problemas que en la primera mitad: por cada paso adelante que daban en cuanto a anotación retrocedían otro con sus incontables pérdidas de balón.

Así las cosas, Warriors y Grizzlies dejaron todo por resolver para el último cuarto (78-77).

Pese a que Wiggins suplió de maravilla a Curry durante su descanso, Bane colocó a los suyos por delante con un triple (87-89 con 6.55 por jugarse).

Pero ahí apareció el vendaval de los Warriors.

Con una tormenta de triples (tres de ellos de Curry) y ahogando a los Grizzlies en defensa y en el rebote ofensivo, los Warriors despegaron con un apabullante parcial de 19-5 en cinco minutos que desató la euforia entre su afición y que hizo bajar la cabeza a Memphis.

Por eltiempo