Octubre-October 2020

El mes pasado, nuestra ciudad fue sacudida por la noticia de que tres hermanos estaban siendo acusados de violar a una menor de diez años. Dos de los hermanos fueron arrestados y la fotografia del tercero fue circulada por todas las redes sociales y todos los medios informativos locales. Tristemente, la incidencia de violacion en nuestra comunidad parece crecer cada dia. Aunque no tengo cifras exactas, me encontre con numeros casos cuando trabaje como interprete en un bufete de abogados penalistas. Hubo un caso que trabaje al principio de mi carrera que toda via me persigue hasta el dia de hoy.

 

El caso comenzo como tantos otros. Alguien llamo diciendo que buscaban a un abogado que representara a un familiar en un asunto penal. The persona llamando necesitaria un interprete y tambien el cliente. No reuniriamos con “Maria” ese mismo dia para discutir el caso de su buen amigo, “Pedro”, quien estaba siendo falsamente acusado de violacion de una menor. Habiendo trabajado en un caso similar, immediatamente supe lo delicada que era la situacion. Sin embargo, no estaba preparada para el estrago emocional que causaria en mi persona.

 

Mientras Maria hablaba, yo la estudiaba atentamente. Sus ojos pedian ayuda a gritos. Ella parecia una mujer trabajadora y honesta, que estubiera del lado de un violador. Yo interprete todo lo ella decia mientras el abogado tomaba notas en su computadora portatil, permaneciendo impavido por las eventos que ella describia. Maria decribio una situacion extramadamente injusta. La presunta victima era la hijastra de “Pedro”. Aprarentemente, la esposa de “Pedro” tenia el habito de dehacerse de sus esposos buscandoles problemas con la ley, sabiendo muy bien que eventualmente serian deportados a sus paises natales.

 

El proximo dia, recibi instrucciones de acompañar a unos de los abogados asociados a visitar a “Ramon” pora una entevista inicial. Aunque suene extraño, yo disfruto las visitas a las carceles. Es mucho mas intersante que estar en la oficina, frente a una computadora. Aunque habia ido al Centro Correccional de la Parroquia de Jefferson muchas veces, esa mañana fue diferente. La visita me marcaria de muchas maneras.

 

Nos registramos y esperamos a ser llamados a los cuartos de visita para los abogados y sus clientes que estaban en el segundo piso. Quince minutos y un maquete de M&M’s despues, nos llamaron. El oficial del correccional nos informo que el elevador publico estaba descompuesto y estariamos usando el elevador de servicio. El elevador de servicio era exactamente como te lo imaginarias: sucio y con un olor a una mezcla de comida de la cafeteria, ropa sucia, humedad y tristeza. No puedo decir que detecte arrepentimiento.

 

Pedro era de voz suave, Hispano, de unos treintaitantos años. Nos reunimos con el por mas o menos dos horas. El narro la historia tal como Maria la conto, añadiendo que fue mordido severamente por los perros policiales la noche que fue arrestado. El nos mostro sus cicatrices y comenzo a llorar mientras describia todo lo que habia pasado gracias a esta mala mujer que lo estaba acusando de este acto tan atroz.

 

Yo mantuve un comportamiento profesional pero internamente, genuinamente le tuve lastima. Me he preguntado muchas veces porque senti tanta lastima por el, cada vez dando con una teoria diferente. Talvez era porque el era Hispano y senti una coneccion con el en ese aspecto. Talvez era la cantidad de injusticia que estaba siendo descrita a mis oidos novatos.Talvez fue porque siempre a sido mi naturaleza sentir empatia, o talvez fue porque ver a hombre llorar causo una gran impresion en mi.

 

Le informamos a “Pedro” que estariamos presentes en su proxima audiencia y que trabajariamos diligentemente en su caso. Muy agradecido, nos dio la mano pero no nos miro a los ojos. Caminos hacia afuera y me dio mucho gusto respirar aire fresco.

 

Pasaron un par de semanas y “Pedro” me cruzaba por la mente esporádicamente. Recordaba las lagrimas corriendo por su cara. Pense como seguramente era el punto mas bajo de su vida. Hasta me senti realizada por mi trabajo ayudando a la gente que mas lo necesita, gente que estaba siendo injustamente acusada.

 

Despues, una mañana me pidieron escuchar las sus llamadas desde la carcel and fui advertida que habian horas de ellas. Anticipe que seria un tarea aburrida y tardada pero relativamente facil. Tome un bebida, una bolsa de papas fritas, y los audifonos blancos viejos que todos en la oficina usaban, y me sente enfrente de la computadora y presione Play. Pasaron los primeros minutos y contemple jugar con mi telefono cellular.

 

Justo entonces, como si el universo hubiese conspirado para sacudirme emocianalmente, comenzo un intercambio inolvidable. Era una conversacion entre “Pedro” y una mujer. La mujer resulto ser su esposa y madre se la presunta victima. La llamada llamo mi atencion porque yo estaba bajo el entendimiento que ellos no estaban supuestos a tener ningun tipo de contacto. En Español chapurreado, ella intentaba explicarle esto a el. En Ingles chapurreado , el respondia. Depues y de repente, con un acento muy pesado pero suficientemente claro para ser entendido, ella le pregunto porque le habia hecho esto a su hija. Su respuesta? “Solo fue una vez.” Solo. Fue. Una. Vez. My Corazon se hundio y mi estomago se revolvio. Fue una extraña combinacion de la necesidad de vomitar y la necesidad de llorar pero ninguna prevalecio. Me arranque los audifonos y me quede sentada ahi, demasiado disgustada para hablar. Como pude haberle creido? Era yo tan mal juez de cáracter? Acaso no habia aprendido nada de la vida?

 

Por mucho tiempo, sostuve esto contra mi misma como si me hubiera decepcionado a mi misma. El sentimiento que me plago solo puede ser descrito como decepcion. Como podia seguir confiando en la gente cuando se que la gente miente? Por los proximos meses, examine mucho mi conciencia. Ahora puedo decir que he procesado todos estos sentimientos y he aprendido de ellos mientras llegue a conocerme a mi misma un poco mejor.

 

No podemos permitir que otros nos roben de nuestra fe, ya sea esa fe en Dios, el amor, la politica, o en la decencia humana. Yo eligo tener fe en la gente y eso nunca va a cambiar. Sin embargo, es mi sincere desea que hagamos un mejor trabajo como sociedad en detectar depredadores, en educar a nuestros hijos, y protejer a nuestros niños porque una sola historia de violacion es demasiada.

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