Dia de los Muertos/ Day of the Dead

Nuestro Día de Muertos es conocido en todos los continentes, causando sensación y extrañeza por la manera en que recordamos y celebramos a nuestros seres queridos que han abandonado el plano terrenal.
Lo más interesante, es que esa fecha no remite a una ausencia, sino a una presencia viva que ha trascendido a la eternidad; la muerte es una metáfora de la vida que se materializa en el altar ofrecido: quienes hoy ofrendan a sus muertos serán en el futuro invitados a la fiesta.
Asimismo, el Día de Muertos se considera también una celebración a la memoria, un ritual que privilegia el recuerdo sobre el olvido.
El Día de Muertos es reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, enfatizando la importancia de su significado en tanto se trata de una expresión tradicional -contemporánea y viviente a un mismo tiempo-, integradora, representativa y comunitaria.
De manera general, esta fiesta incluye prácticas como adornar las tumbas en los cementerios y dedicar altares (en los hogares o sobre las lápidas) que incluyen diversos elementos para conducir a las ánimas de regreso al mundo de los vivos.
Se dice que el brillante color de las flores de cempasúchil representa el camino que los muertos deben seguir; la luz y el calor de las veladoras los ilumina y acompaña a través de la oscuridad del sepulcro, mientras que el suculento aroma de los platillos preparados y colocados en las ofrendas los “nutre”, al tiempo que rememora la importancia de compartir los alimentos con la familia.
Las ofrendas a los muertos se preparan minuciosamente con los manjares favoritos del difunto y se colocan alrededor del altar familiar y de la tumba, en medio de las flores y de objetos artesanales, decoración con papel picado, fotografías, juguetes o cualquier recuerdo que una a los vivos con los muertos.
Tras la conquista, la unión de las creencias indígenas con el catolicismo español forjó un carácter religioso único, colorido y que conservó en cierta forma los recuerdos ancestrales de las viejas tradiciones precolombinas.

CUÁNDO SE CELEBRA?
En México, el Día de los Muertos se celebra el 31 de octubre, el 1 y 2 de noviembre.
De hecho, las festividades inician el 28 de octubre, que es cuando se recuerdan a las personas que murieron en algún accidente; el 30 de octubre se recuerdan a los bebes que murieron antes de ser bautizados; el 31 de octubre se celebra a los niños menores de 12 años; el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y se recuerda a quienes fallecieron por causas naturales o enfermedades; y el 2 de noviembre, después de las 12 del día -según las creencia es cuando las alma de los difuntos se van- se recogen las ofrendas y se levantan los altares.
También se cree que las almas de los niños regresan de visita el día 1 de noviembre, y que las almas de los adultos regresan el día 2.
ESCENCIA DE MÉXICO
Si bien es cierto que para los mexicanos es una fecha única donde conjugamos la gastronomía, la música, la importancia de la familia y toda nuestra cultura en general, también es una fecha que nos caracteriza ante los ojos del mundo.
Nuestro Día de Muertos es conocido en todos los continentes, causando sensación y extrañeza por la manera en que recordamos y celebramos a nuestros seres queridos que han abandonado el plano terrenal.

Lo más interesante, es que esa fecha no remite a una ausencia, sino a una presencia viva que ha trascendido a la eternidad; la muerte es una metáfora de la vida que se materializa en el altar ofrecido: quienes hoy ofrendan a sus muertos serán en el futuro invitados a la fiesta.

Asimismo, el Día de Muertos se considera también una celebración a la memoria, un ritual que privilegia el recuerdo sobre el olvido.

El Día de Muertos es reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, enfatizando la importancia de su significado en tanto se trata de una expresión tradicional -contemporánea y viviente a un mismo tiempo-, integradora, representativa y comunitaria.

 

De manera general, esta fiesta incluye prácticas como adornar las tumbas en los cementerios y dedicar altares (en los hogares o sobre las lápidas) que incluyen diversos elementos para conducir a las ánimas de regreso al mundo de los vivos.

Se dice que el brillante color de las flores de cempasúchil representa el camino que los muertos deben seguir; la luz y el calor de las veladoras los ilumina y acompaña a través de la oscuridad del sepulcro, mientras que el suculento aroma de los platillos preparados y colocados en las ofrendas los “nutre”, al tiempo que rememora la importancia de compartir los alimentos con la familia.

In this Oct. 29, 2016 photo, people watch the city’s first Day of the Dead parade on Reforma Avenue in Mexico City. Hollywood movies, zombie shows, Halloween and even politics are fast changing Mexico’s Day of the Dead celebrations, which traditionally consisted of quiet family gatherings at the graves of their departed loved ones bringing them music, drink and conversation. (AP Photo/Marco Ugarte)

Las ofrendas a los muertos se preparan minuciosamente con los manjares favoritos del difunto y se colocan alrededor del altar familiar y de la tumba, en medio de las flores y de objetos artesanales, decoración con papel picado, fotografías, juguetes o cualquier recuerdo que una a los vivos con los muertos.

Our Day of the Dead is known on all continents, causing sensation and strangeness for the way we remember and celebrate our loved ones who have left the earthly plane.

The most interesting thing is that this date does not refer to an absence, but to a living presence that has transcended eternity; Death is a metaphor for life that materializes on the altar offered: those who offer their dead today will be invited to the party in the future.

Likewise, the Day of the Dead is also considered a celebration of memory, a ritual that privileges the memory over oblivion.

The Day of the Dead is recognized by UNESCO as Intangible Cultural Heritage, emphasizing the importance of its meaning as long as it is a traditional expression – contemporary and living at the same time -, inclusive, representative and community.

In general, this party includes practices such as decorating graves in cemeteries and dedicating altars (in homes or on tombstones) that include various elements to lead the souls back to the world of the living.

It is said that the bright color of cempasuchil flowers represents the path that the dead must follow; the light and heat of the candles illuminates and accompanies them through the darkness of the grave, while the succulent aroma of the dishes prepared and placed in the offerings “nourishes” them, while recalling the importance of sharing food with the family.

Offerings to the dead are carefully prepared with the favorite delicacies of the deceased and placed around the family altar and the grave, in the middle of flowers and handicrafts, decoration with confetti, photographs, toys or any souvenir that unites The living with the dead.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *