Se derrumba la dictadura chavista/The Chavista dictatorship collapses

El sábado pasado venció el plazo de ocho días que le otorgaron los gobiernos de Alemania, Francia y España al régimen de Nicolás Maduro para que convocara a elecciones presidenciales libres y justas en Venezuela, bajo el apercibimiento de que si no lo hacía procedería a reconocer a Juan Guaidó (Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela) como Presidente Interino de Venezuela, por lo que se espera que estos países se sumen a los más de 60 países que ya han reconocido a Guaidó como legítimo gobernante de Venezuela.

 

Asimismo, el viernes pasado el parlamento Europeo, por mayoría abrumadora, reconoció la legitimidad del gobierno de Guaidó, por lo que se esperaría que la Unión Europea, finalmente, se adhiera al bloque de países que ha reconocido a Guaidó como Presidente de Venezuela.

El sábado anterior, cientos de miles de venezolanos volvieron a salir a las calles en Venezuela, así como en otras ciudades del mundo, exigiendo la terminación del régimen chavista, abanderado del Socialismo del Siglo XXI, al cual se adhirieron los regímenes de Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Álvaro Colom (Guatemala), Lula Da Silva (Brasil), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), Manuel Zelaya (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) y Daniel Ortega (Nicaragua), entre otros.

 

La dictadura chavista ha durado 20 años en Venezuela (Hugo Chávez asumió como gobernante el 2 de febrero de 1999), por lo que asimila, por su longevidad, a las dictaduras Cabrerista (1898-1920) en Guatemala, Porfirista (1876-1911) en México, Castrista (1959-2019) en Cuba, Franquista (1939-76) en España y Fascista (1926-45) en Italia, entre otras.

El sábado anterior, el General de División de la Aviación de Venezuela, Francisco Esteban Yánez, reconoció a Guaidó como “presidente encargado” y anticipó que el 90 por ciento de los miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela no apoyan al dictador Maduro, por lo que se espera que las deserciones aumenten en los próximos días ante el llamado de Guaidó a sumarse al gobierno democrático.

 

Los gobiernos que se mantienen del lado del dictador Maduro son Rusia, China, Cuba, Irán, México, Turquía, El Salvador, Uruguay, Italia, Nicaragua y Bolivia, entre otros.

 

Los apoyos internos de Maduro se reducen a la cúpula de las Fuerzas Armadas de Venezuela, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), que es la policía política del régimen de Maduro, de corte castrista, los funcionarios títeres, la clientela política del régimen y las milicias armadas chavistas, encargadas de llevar a cabo actos de terrorismo contra la población.

En suma, el régimen socialista de Maduro, después de haber llevado a la miseria a la sociedad venezolana, a la división, al odio y a la confrontación, a la quiebra de las finanzas públicas, a la emigración de millones de venezolanos y a la frustración y desesperación, se derrumba a pasos agigantados.

 

“Nadie instaura una dictadura para salvaguardar una revolución, sino que la revolución se hace para instaurar una dictadura” (George Orwell).

 

El mayor desafío que ha surgido de la crisis venezolana para la región y el mundo, es la inundación de personas que están abandonando el país.

 

El número de personas que han huido de Venezuela supera a la cantidad de refugiados que han llegado a Europa desde Medio Oriente y África en los últimos cuatro años, y tres veces más de los que se escapan Varios opositores pidieron desde España a los gobiernos democráticos que apoyen a la Asamblea Nacional (AN) y al Tribunal Supremo como “únicos poderes legítimos” de Venezuela y que la Unión Europea (UE) y Latinoamérica presionen a la “dictadura” de Nicolás Maduro, sobre todo con “más sanciones” a sus representantes. Partidos y organizaciones civiles instaron a la comunidad internacional a que no reconozca a Maduro, pues consideran que los comicios de mayo pasado fueron un “turbio proceso electoral”.

 

“Esta usurpación de la Presidencia traerá efectos trágicos tanto para la paz interna de la República, como para el equilibrio democrático y económico en todo el continente y, por tal, debe ser repudiado enérgicamente”, según un comunicado conjunto, leído por el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

 

The Chavista dictatorship collapses

 

Last Saturday, the eight-day period granted by the governments of Germany, France and Spain to the regime of Nicolás Maduro to call for free and fair presidential elections in Venezuela, under the warning that if he did not do so, he would proceed to recognize Juan Guaidó (President of the National Assembly of Venezuela) as Acting President of Venezuela, so it is expected that these countries join the more than 60 countries that have already recognized Guaidó as the legitimate ruler of Venezuela.

 

Also, last Friday the European Parliament, by overwhelming majority, recognized the legitimacy of the government of Guaidó, so it would be expected that the European Union, finally, will adhere to the block of countries that has recognized Guaidó as President of Venezuela.

 

Last Saturday, hundreds of thousands of Venezuelans took to the streets again in Venezuela, as well as in other cities around the world, demanding the end of the Chavista regime, champion of Socialism of the 21st Century, to which the regimes of Rafael Correa adhered ( Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Álvaro Colom (Guatemala), Lula Da Silva (Brazil), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), Manuel Zelaya (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) and Daniel Ortega (Nicaragua), among others.

 

The Chavez dictatorship has lasted 20 years in Venezuela (Hugo Chávez took office as president on February 2, 1999), so it assimilates, for its longevity, the dictatorships Cabrerista (1898-1920) in Guatemala, Porfirista (1876-1911) in Mexico, Castrista (1959-2019) in Cuba, Franco (1939-76) in Spain and Fascista (1926-45) in Italy, among others.

 

The previous Saturday, the General of the Division of Aviation of Venezuela, Francisco Esteban Yánez, recognized Guaidó as “president in charge” and anticipated that 90 percent of the members of the Armed Forces of Venezuela do not support the dictator Maduro, so that the desertions are expected to increase in the coming days before the call of Guaidó to join the democratic government.

 

The governments that remain on the side of the dictator Maduro are Russia, China, Cuba, Iran, Mexico, Turkey, El Salvador, Uruguay, Italy, Nicaragua and Bolivia, among others.

 

Maduro’s internal support is reduced to the leadership of the Venezuelan Armed Forces, the Bolivarian National Intelligence Service (SEBIN), which is the political police of the Maduro regime, of the Castro regime, the puppet officials, the political clientele of the regime and armed Chavez militias, charged with carrying out acts of terrorism against the population.

 

In short, the socialist regime of Maduro, after having led misery to Venezuelan society, to division, to hatred and confrontation, to the bankruptcy of public finances, to the emigration of millions of Venezuelans and to frustration and Despair, collapses by leaps and bounds.

 

“No one establishes a dictatorship to safeguard a revolution, but the revolution is to establish a dictatorship” (George Orwell).

 

The biggest challenge that has arisen from the Venezuelan crisis for the region and the world, is the flood of people who are leaving the country.

 

The number of people who have fled Venezuela exceeds the number of refugees who have arrived in Europe from the Middle East and Africa in the last four years, and three times more than those who escape. Several opponents called on the democratic governments from Spain support the National Assembly (AN) and the Supreme Court as “sole legitimate powers” of Venezuela and that the European Union (EU) and Latin America press the “dictatorship” of Nicolás Maduro, especially with “more sanctions” to their representatives . Parties and civil organizations urged the international community not to recognize Maduro, because they consider that the elections of last May were a “shady electoral process”.

 

“This usurpation of the Presidency will bring tragic effects both to the internal peace of the Republic, as well as to the democratic and economic equilibrium throughout the continent and, as such, it must be strongly repudiated,” according to a joint statement read by the former mayor of Caracas, Antonio Ledezma